Rubén, Roberto y Uriel: una dolorosa realidad.

La violencia que impera en Guerrero alcanzó a la LGBT+ con el asesinato de tres activistas locales; familiares amigos piden justicia así como valentía a la población.

 Por Maximiliano Díaz.

La reja atrial de la parroquia de Santa Prisca, ese portento barroco de cantera rosa que tanta fama le ha dado al pueblo de Taxco, lució distinta pues por primera vez tenía colgada una gran bandera gay.

Pero este acto no tenía intenciones transgresoras, sino demostrar el dolor de un pueblo ante el asesinato de tres activistas LGBT+ y que forman parte de la violencia que el estado de Guerrero atraviesa gracias al narcotráfico.

Víctimas de extorsión. Alrededor del medio día del pasado 17 de junio, fueron hallados tres cadáveres con heridas de bala a las afueras del pueblo mágico. Se trataba de Rubén Estrada, Roberto Vega y Uriel López, reconocidos por formar parte del movimiento gay en el municipio así como de la política local.

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De acuerdo a la Fiscalía del Estado, la principal línea de investigación es que los jóvenes fueron víctimas de extorsión y que por el momento, hay un detenido sospechoso de participar en el crimen. Por otro lado, los deudos afirmaron que desde el sábado Rubén, Roberto y Uriel fueron privados de su libertad mientras se encontraban en un antro y gracias a ello, culpan a los dueños del establecimiento por ser cómplices; además, exigen que dicho lugar sea cerrado para bienestar de la población.

No hay que tener miedo.

El dolor e impotencia de familiares y amigos se desbordaron las calles de la histórica ciudad. El miércoles por la tarde se realizó una marcha para pedir justicia y paz en el municipio. La caravana que avanzó por varias callejuelas tuvo como fin la emblemática iglesia de Santa Prisca, en cuya reja colgaron una bandera LGBT.

Allí, las madres de los jóvenes incitaron a los taxqueños a no tener miedo, a alzar la voz y que ninguna otra madre sufra el dolor irreparable de perder un hijo. “Sé que llegaré hasta las últimas consecuencias junto con ustedes, no hay que dejarnos, no hay que tener miedo”, expresó la madre de Rubén.

Además de la bandera, fueron colocados tres estandartes y varios carteles con los rostros de Rubén, un profesor y activista por los derechos LGBT, así como miembro activo de Morena; Roberto y Uriel.

Un acto de ¿homofobia?

Medios nacionales y especialmente, los enfocados a la comunidad lésbico-gay difundieron que el asesinato de los guerrerenses fue un acto de homofobia, sin confirmar ni acudir a fuentes ministeriales. Si bien se han realizado protestas por parte de integrantes de la LGBT+, quienes han definido el suceso como un “crimen de odio”, tanto la Fiscalía como los familiares han remarcado que fueron víctimas de extorsión, como muchos habitantes de la ciudad de Taxco y del estado.

Y es que Guerrero vive una oleada de violencia, producto de la disputa de cárteles en la región. De acuerdo al Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, alrededor de 13 grupos delictivos se pelean por mantener el poder en el estado y por ello, miles de personas han tenido que huir de sus ciudades.

En cuanto a la cifra de víctimas, se estima en miles sin embargo, diversas organizaciones pro derechos humanos han denunciado que no existe una numeralia oficial ya que las autoridades han escondido información al respecto.

 

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